Historia del propietario – Elegir un Morgann es…

Testimonio poético recogido de un propietario de Morgann 5.50

Hace algún tiempo, pedimos a nuestros propietarios que crearan un libro de visitas. Tras la historia del Loup compartida hace unas semanas, descubre la historia de un Morgann 5.50 :

«Elegir un Morgann es ante todo elegir una familia. Luego tienes que elegir un lugar para navegar y competir con este velero. Para mí, fueron los meandros del Sena, donde se encuentra el Yacht Club d’Ile de France, ya que los propietarios de Morgann son numerosos allí y también es un emotivo flash back a Chatou, Triel, Argenteuil y Caillebotte a los impresionistas y a las orillas del Sena donde Silure navegaba.

Elegir un Morgann es elegir el color de su casco, de su cubierta de teca, de sus herrajes, de su aparejo, es hacer a medida, la personalización llevada al extremo, es coser a mano, es ofrecerse un vestigio de un pasado que ha conseguido llegar hasta nosotros, es conocer el valor de todo y el precio de nada, es la infancia redescubierta a voluntad, lejos de la resignación que es un suicidio cotidiano.

Elegir un Morgann es elegir un velero intemporal, que es, pase lo que pase, el faro silencioso de una felicidad adquirida más o menos barata. Apreciemos esta posesión que ninguna moral manda, que ninguna especulación provoca, nacida únicamente del encuentro de Jean Yves Manac’h, el arquitecto y el alma del astillero Frank Roy. Encuentro eterno de la estética y el capricho, de lo irracional y lo gratuito, este velero que lo cambia todo en la noche oscura de los proyectos a largo plazo, de los deseos indefinidos y de los plazos más o menos fatales bajo el cielo de las dificultades del ser, donde lo accesorio se vuelve esencial.
Siempre será la imaginación la que gobierne el mundo, pero las ideas pertenecen cada vez menos a quienes las realizan, el «cosido a mano» desaparece y con él su cortejo de artesanos desaparecido para siempre. Al salir de la era del «hecho a medida» hemos pasado a la era de la serie y estamos en vísperas de la era de la proliferación.

Elegir un Morgann es la manera de robarle tiempo a la muerte, es ofrecerse una parte de la eternidad, gracias al Chantier Naval Frank Roy y su equipo, es conocer lo auténtico, donde te exiges lo esencial, donde pones arte en tu vida, el arte de ser tú mismo hasta asumir tus excesos, donde estamos en lo inconcebible, con hitos deslumbrantes.

Elegir un Morgann es la culminación de un sueño y el cumplimiento de una notable exclusividad, es compartir el genio de Jean Yves Manac’h y Frank Roy, la sombra de sus sueños, la huella de su obra.

Elegir un Morgann es elegir la leyenda y el patrimonio, una maravillosa salida para nuestras mentes errantes, es sobre todo una forma de vida, no nos identificamos con el velero es el velero el que se identifica con su propietario. Es permitir a su dueño olvidar cien veces al día lo que ha decidido ser, es provocar el asombro por el objeto, en efecto, sin asombro y sobre todo sin emoción, somos indiferentes.
Es la imagen tan peculiar del Morgann, que al vestirlos, hace la fuerza de las cosas, porque es la profusión de imágenes la que hace las cosas insignificantes.
Cuando has soñado tu vida, tienes que vivir tu sueño…»

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